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12 de diciembre de 2012

Saga Covenant / Jennifer L. Armntrout

0.5 Daimon

Durante tres años, Alexandria ha vivido entre mortales, intentando ser como ellos y tratando de olvidar la misión que debía cumplir por ser una hija de un mortal y un semidios. Con diecisiete años ha aceptado ya que es algo fuera de lo común para los estándares mortales… y que nunca estará preparada para su misión.
 Según su madre, es algo bueno.
 Pero como cada descendiente de los dioses sabe, el Destino no es algo de lo que te puedas librar. Un ataque horrible fuerza a Álex a volar a Miami para intentar encontrar la forma de volver al lugar que su madre avisó de que nunca debía volver —el Covenant.
 Cada paso que la acerca a la seguridad es un paso más hacia la muerte… porque la persiguen aquellas criaturas para las que fue entrenada para matar.
Los daimons la han encontrado.


1. Mestiza  



Los Hematoi provienen de la unión entre dioses y mortales, y los hijos de dos Hematois de sangre pura tienen poderes divinos. En cambio los hijos de Hematois y mortales, no. Los mestizos solo tienen dos opciones: ser entrenados para ser centinelas, cazando y matando Daimons o convertirse en sirvientes en las casas de los puros. Alexandria prefiere arriesgar su vida luchando antes que limpiar retretes, aunque puede terminar en los barrios bajos de todas formas. 
 Hay reglas muy estrictas que los estudiantes de Covenant deben seguir. Alex tiene problemas con todas ellas, pero especialmente con la regla número 1.
 “Las relaciones entre sangre pura y mestizos están prohibidas.”
 Por desgracia, Alex se siente atraída por Aiden, un sangre pura irresistible. Pero enamorarse de Aiden no es su mayor problema – mantenerse viva lo suficiente para graduarse en el Covenant y llegar a ser centinela si lo es. Si no cumple con su deber, se enfrentara a un futuro peor que la muerte o la esclavitud: se convertirá en un Daimon y Aiden será su cazador. Y eso, no es nada bueno.

                                                                          

                                                                        2. Puro

                 Está la necesidad. Y luego está el Destino.

Estar destinada a convertirse en un enchufe sobrenatural no es precisamente algo genial, especialmente cuando la “otra mitad” de Alexandria la sigue allá donde va. Y que, además, Seth aparezca en su sala de entrenamiento, al salir de las clases y también en la puerta —o ventana— de su dormitorio, definitivamente no es nada genial. Aunque su conexión tiene algunos beneficios, como alejar las pesadillas que envuelven lo ocurrido con su madre, no tiene efecto alguno sobre los sentimientos prohibidos que tiene Álex por el puro Aiden. Ni sobre qué va a hacer —y sacrificar— él por ella.
Cuando los daimons se infiltran en los Covenants y atacan a los estudiantes, los dioses envían a las furias, diosas menores con la función de erradicar cualquier amenaza para los Covenants y el resto de los dioses, incluyendo al Apollyon y a Álex. Y si eso y las hordas de monstruos chupadores de éter no fueran suficiente, unaamenaza misteriosa parece dispuesta a hacer cualquier cosa por neutralizar a Seth, incluso si eso supone forzar a Álex a la servidumbre o matarla.
Cuando se involucra a los dioses, algunas decisiones ya no tienen vuelta atrás.  

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